viernes, 4 de marzo de 2016

“Es un gran golpe para el desarrollo del turismo en la Patagonia”


“Es un gran golpe para el desarrollo del turismo en la Patagonia”03/03/201619:05

Así lo aseguró la secretaria de Turismo, en relación a la eliminación de la ruta aérea que unía las provincias de Santa Cruz, Chubut, Neuquén, Córdoba y Mendoza.



La secretaria de Turismo de Santa Cruz, y presidenta del Ente de Turismo Patagonia Argentina, Laura Santiago, se refirió al recorte de rutas y frecuencias de los corredores petroleros por parte de la línea aérea de bandera estatal, a partir del cual la empresa Aerolíneas Argentinas descartó las rutas y frecuencias del denominado “corredor petrolero” que une ciudades de Chubut, Santa Cruz, Neuquén, Córdoba y Mendoza, sin la necesidad de pasar por Buenos Aires.

La oficialización de Aerolíneas Argentinas, refiere a la eliminación de los 14 vuelos directos por semana entre Comodoro Rivadavia y Río Gallegos y la disminución a la mitad la cantidad de partidas entre otras localidades importantes.

En detalle se explicó que la decisión de la nueva administración de la aerolínea, significó que entre Neuquén y Comodoro Rivadavia, se redujeran de 28 vuelos semanales a 14. Lo mismo ocurrió para las 28 conexiones entre las capitales Córdoba y Mendoza, y los 14 de Mendoza a Neuquén.

En este sentido, la Secretaria de Estado señaló que “es un golpe para el desarrollo del la actividad turística en la Patagonia. Desconectar destinos y frecuencias, es retroceder de manera inevitable a épocas a las que ya no queremos volver”.

"Somos muy consientes de que el turismo genera trabajo genuino y permite que la actividad sea sustentable en nuestra región”, agregó la funcionaria, recordando que “los fines de semana largo han permitido un gran flujo de turistas durante todo el año, rompiendo con la estacionalidad”, quien además manifestó que “este recorte es destruir un puente que nos unía a los argentinos en nuestra propia región”.

Cabe destacar que ante la posibilidad de suprimir esta conexión aérea, la Gobernadora Alicia Kirchner, envió una nota el pasado 2 de febrero al ministro del Interior, Rogelio Frigerio, solicitando expresamente que se revea la posición del Gobierno nacional en ese sentido, obteniendo como respuesta obtenida por el Ejecutivo Nacional la eliminación total de las rutas Río Gallegos-Comodoro.

fuente: tiempo sur - diario digital

lunes, 29 de febrero de 2016

PATAGONIA PARA CICLISTAS

 NEUQUEN > LA PATAGONIA PARA CICLISTAS
Pedaleando los lagos

Gira por la Ruta 40 –el Camino de los Siete Lagos– y el Paso Córdoba, recorriendo en bicicleta casi 400 kilómetros en total entre San Martín de los Andes y las villas Meliquina y Traful. Consejos, extensiones del circuito y una mirada a las aldeas de montaña desde una perspectiva diferente.

Por Juan Ignacio Provéndola


Existe un sencillo código entre quienes pedalean rutas adentro. Consiste en saludarse cuando dos de ellos se cruzan desandando el camino que el otro desea transitar. Puede ser con la mano abierta o el pulgar arriba, aunque un simple cabeceo basta para cumplir la gentileza. El que está acostumbrado a moverse por centros urbanos con la velocidad de las bicisendas pavimentadas y el enajenamiento del gentío metropolitano quizás no pueda tomar dimensión de este hecho pequeño pero, a la vez, supremo. En ese saludo casi instintivo se revela una esencia humana que, por momentos, parece perderse en la inmensidad de una naturaleza salvaje, aún no contaminada por esa industria sin chimenea llamada turismo.

Muchos ciclistas de largo aliento eligen la Patagonia como destino para trazar esta clase de travesías que combinan una exigente entrega física con la contemplación de paisajes ajenos a la vida citadina. Y el Camino de los Siete Lagos se impone como el circuito más recurrido: la facilidad de la Ruta 40 asfaltada, la vista que ofrece su geografía lacustre y montañosa y el aire puro de toda la región son algunos de los motivos que empujan a centenares de ciclistas a encarar tamaña aventura en épocas de calor.

Pero existe una alternativa que triplica los kilómetros, agrega lugares impensados y concluye en una expedición inolvidable. Se trata de una especie de círculo que toma 75 de los 110 kilómetros del Camino de los Siete Lagos y se redondea con el llamado Paso Córdoba y el nudo entre los ríos Limay y Traful llamado Confluencia. Todo comienza y termina en San Martín de los Andes, la más importante de las ciudades de este recorrido que también pasa por las villas Meliquina y Traful.

Antes que nada, hay que tener en cuenta consideraciones ineludibles para este viaje. Por empezar, en estas rutas casi no hay señal para teléfonos celulares. Y tampoco abundan lugares para comprar bebida y alimentos, por lo que es indispensable partir munido de las provisiones necesarias para reponer hidratos y nutrientes. Una clave son las frutas secas, aunque también se recomienda llevar bebidas isotónicas, o en su defecto agua mineral. El largo pedaleo al calor del sol suele franquear la resistencia térmica de las caramañolas, elevando considerablemente la temperatura de las bebidas. A pesar de que no es agradable ingerir líquidos en estas condiciones, hay que sobreponerse a la situación, ya que más importante que el gusto es la hidratación. Un trago de agua tibia es mucho mejor que nada, y el organismo igualmente lo agradecerá. Otro detalle sustantivo es el estado mecánico de la bicicleta. Frenos, neumáticos, amortiguaciones y engranajes deben ser chequeados por un especialista antes de partir. Fundamental: llevar kits de emparche, cámaras y cadenas de repuesto, además de herramientas que puedan servir para hacer los ajustes y reposiciones que sean necesarios.
Vista de San Martín de los Andes, punto de partida y de llegada, desde el mirador Arrayanes.

SAN MARTÍN COMO INICIO Y ENSAYO Tomar de punto de partida a San Martín de los Andes ofrece el agregado de que, antes de salir a la ruta, se pueden realizar pedaleadas internas para afinar el estado físico. La ciudad cuenta con subidas, faldeos, miradores, playas y lagos de acceso dificultoso que ponen a prueba los músculos del cicloturista aventurero.

San Martín de los Andes fue fundada en 1898 sobre un territorio que estaba en litigio con Chile, y que recién se incorporó administrativamente a la Argentina en 1902. Además del destacamento militar que dio origen a la ocupación, su actividad económica se basó en molinos harineros y en aserraderos hasta que en la década del ’70 comenzó a impulsarse la actividad turística. Esto dio lugar a una coqueta villa cordillerana de casas de madera y piedra donde existe un celoso cuidado de los rosales en las calles, armonía arquitectónica, limpieza en la vía pública y hábitos urbanos innegociables como la prioridad de paso al peatón.

Casi todo surge o mira hacia el lago Lácar, único espejo de agua de la zona que desemboca en el Pacífico. Dos claros ejemplos de esto son los miradores más importantes de la ciudad. Al Bandurrias se puede trepar por tres kilómetros de ripio, aunque hay una alternativa más larga -pero a la vez menos dificultosa- por la ruta 48, que se toma saliendo de la ciudad a través de la avenida Perito Moreno. Después de observar la imponente vista puede bajarse hasta La Islita tras cuatro kilómetros más.

Al Arrayán, en cambio, se puede acceder trepando la calle Juez de Paz J. Quiroga, que nace al final de Miguel Camino (la tradicional avenida costanera), hasta llegar al faldeo del denominado Camino Arrayán. Desde allí puede verse el casco urbano, el Lácar, la Cordillera de los Andes y el Curruhiunca, uno de los cerros más emblemáticos de la ciudad junto al Chapelco. En la cumbre, además, está la tradicional casa de té construida en 1939. Luego se puede bajar diez kilómetros atravesando bosques de cipreses con una vista espectacular sobre el Lácar a la izquierda por la ruta 108, hasta la Ruta 40, a la altura de la entrada playa Quila Quina.

Este es uno de los sitios administrados por los curruhuincas, una de las comunidades mapuches de la zona. La playa de fina arena blanca está emplazada en una bahía sobre el Lácar, a la que se llega tras 12 kilómetros de exigentes faldeos por un camino angosto lleno de robles, ñires y coihues. Hay un camping y se cobra entrada. Ahí se puede pasar el día y luego regresar al muelle de San Martín de los Andes a través de servicios de embarcaciones que permiten cargar la bicicleta. La otra opción es retomar la cuesta para volver a la Ruta 40 que conduce hacia San Martín, aunque cuatro kilómetros antes de la ciudad está la otra playa popular de la zona, Catritre, que también tiene camping y un pequeño restaurante con precios accesibles.

Hacia el otro lado de San Martín de los Andes se encuentra una visita interesante más para hacer el bicicleta. Son 12 kilómetros por la Ruta 62, que en su tramo asfaltado atraviesa el regimiento militar que dio origen al pueblo. Luego del destacamento, comienza un camino de ripio que conduce finalmente al Lolog, el extenso lago que le provee a San Martín el agua que sus habitantes y visitantes consumen. Una playa igual de bonita a las anteriores, aunque menos concurrida.
El séptimo de los siete lagos que componen el tradicional camino patagónico es el Lácar.

TOMANDO LA RUTA AL SURHasta aquí describimos bonitas visitas para hacer en el día. Pero todavía no hemos comenzado la verdadera aventura, aquella que se inicia dejando atrás las comodidades de San Martín. El destino de la primera jornada de ruta es Villa Meliquina, a 50 kilómetros de distancia. Constituye el día de pedaleo más corto, aunque no por ello subestimable.

Los primeros 30 son sobre la Ruta 40, con amables subidas sobre asfalto y algunas bajadas veloces que permiten redondear un promedio de velocidad cercano a los 20 km/h. Esto permite hacer ese tramo en unas dos horas, contando una breve pausa para recuperarse, hidratarse e incluso ingerir algún sólido liviano como una banana, aliada indispensable del ciclista de largo aliento. Un puñado de autos y algunos ciclistas componen una postal interrumpida únicamente por el majestuoso sobrevuelo de un cóndor. El ave emblemática de la región andina, ama y señora de las máximas alturas del nuevo mundo, aquella que decide arrojarse al vacío cuando sabe que la vida ya fue vivida… planea en paz, con sus alas extendidas, acompañando el pedaleo solitario. Increíble.

Poco antes del Machónico (el segundo de los siete lagos, contando el Lácar de San Martín Andes como el primero) comienza el desvío que nos introduce en la experiencia del ripio sobre la Ruta 63. El silencio patagónico se rompe con algún susurro del viento y unos avispones cayendo redondos sobre el asfalto por el calor fulminante. Sólo los tábanos resisten a la temperatura. Y también a los repelentes. El recuerdo de ellos vuelve por la noche, sucumbiendo en pleno sueño al ardor de las picaduras.

Se tratan de cuestas largas y descensos pronunciados, mientras el aire se carga de polvo y uno siente que respira cal viva. En verano, las montañas están desnudas de nieve y no infunden miedo. Distintos animales pastan a la vera de la ruta y es divertido chistarles a las ovejas. La mayoría se asusta y recula, aunque unas pocas valientes se quedan y responden.

El punto final de la primera etapa se empieza a anticipar unos ocho kilómetros antes de llegar: el lago Meliquina va bordeando el camino en medio de las coníferas de la banquina con sus aguas ofreciendo calma. Y, cuando se despeja la cadena de árboles, una pequeña playa se extiende ante la vista del recién llegado. Como les pasa a los beduinos que recortan los desiertos, el agua marca el destino del primer día. Un baño refrescante es la recompensa. Y su reflejo, la imagen del camino recorrido.

COMIENZA LA AVENTURA DEL RIPIO Villa Meliquina ofrece todo lo necesario para pasar la primera noche: buena comida y buen descanso. No más de 100 personas componen la población estable. Hay una sola escuela y atiende un único médico el primer jueves de cada mes. Viene del hospital de San Martín de los Andes, ciudad a la que los meliquinenses viajan para llevar sus bolsas de basura, hacer las compras, cargar combustible y pagar impuestos. Es que en Meliquina no hay supermercados ni estaciones de servicio. Tampoco gas, electricidad, agua corriente, cloacas, policía, señal de celular ni carteles en las calles. Por eso, a los lugares se llega sólo por referencias.

La segunda jornada sube la vara de la exigencia: son 86 kilómetros hasta Villa Traful, en su mayoría de ripio. La gente que circula con autos y camionetas saluda con entusiasmo a los ciclistas, y los que se ubican en la cima del Paso Córdoba suelen hacer apuestas sobre la suerte de aquellos pedaleantes que ven trepar la demoledora cuesta viboreante con paciencia de hormiga. Lo confiesan con mezcla de curiosidad y admiración.

Tras el mirador del Paso Córdoba se abre el tramo más accesible: un descenso largo que acelera el recorrido. Es un buen aliciente para totalizar los primeros 55 kilómetros de la jornada hasta Confluencia, tal el nombre de ese hito vial y geográfico en el que convergen rutas y también dos de los ríos más significativos de la Patagonia: el Limay y el Traful.

Un chapuzón en las frías aguas del sur da aliento para encarar los últimos 30 kilómetros hacia Villa Traful, ya por la Ruta 64. Pero en verano el sol pega duro y el desierto seca la garganta. Durante varias horas, el tesoro más preciado estará dentro de las cantimploras. Por eso, hay que tener cuidado y echarle un vistazo cada tanto. El ripio hace galopar a la bicicleta y hasta el más duro de los precintos se doblega al primer movimiento brusco. Las piedras sueltas y la marcha cuesta arriba hacen sentir ridículo cualquier esfuerzo, sobre todo si aparece el gran enemigo del ciclista: el viento en contra. En ese contexto, la aridez y la vegetación seca se vuelven perturbadoras, los autos tiznan la cara del pedaleante de polvo y ni los mosquitos se asoman.
El lago Traful, enmarcado por las alturas cordilleranas, en uno de los más bellos tramos del paseo.

TRAFUL Y LA VUELTA A LOS LAGOS Los folletos turísticos hablan de Villa Traful como una “pequeña aldea de montaña con mínima alteración del marco natural, casi lo imprescindible para que sus poco menos de 600 habitantes puedan vivir”. Exactos cuatro kilómetros antes de llegar al pueblo está el mirador, al que se accede por una pasarela de madera. Se trata de un balcón panorámico ubicado encima de una pared de acantilados de 100 metros, altura que provoca un imponente efecto de vientos en la cima.

Ese es el principal “atractivo de postal” sobre la margen habitada del lago Traful. Para visitar los otros, hay que cruzar con servicios privados de embarcaciones que operan sobre la denominada “marina”, que es un muelle con amarradero justo a la altura del centro cívico. Hasta allí se llega para conocer, por ejemplo, las pinturas rupestres de los tehuelches que vivieron en el lugar hace 600 años (es decir, poco antes de la llegada de Colón y el comienzo de la conquista europea en el continente). En el lago Traful habita el otro ser característico de la zona: esa nutria de 120 centímetros llamada huillín, que tiene allí su único hábitat en el mundo e ilustra el escudo del Parque Nacional Nahuel Huapi como forma de concientizar sobre el peligro de extinción al que fue sometida por la voraz industria peletera.

Después de un día de ocio y descanso, comienza el último tramo de pedaleo, dejando atrás ese pequeño pueblo lleno de jóvenes que ocupan los diez campings que hay a la vera del lago. Los primeros 30 kilómetros son sobre la pedregosa Ruta 65, entre cuya arboleda se asoman el resplandeciente azul del lago Traful y también carteles de señalética amarillos llenos de perdigonazos (una postal característica de esos caminos). A la derecha, una pared de montañas pronunciadas que terminaban en el marrón grisáceo de sus cumbres desheladas.

Al cabo de tres horas de trajín, aparece la Ruta 40 con su historia, sus lagos y su sonido. Porque el pavimento tiene música: al rodarlo, se orquesta una sinfonía con las ruedas acelerando sobre el cemento. Las exigentes trepadas a cinco km/h son parte del pasado y todo se vuelve bello. Los lagos se suceden uno detrás del otro al costado de esa ruta emblemática, con sus espejos de agua, sus cumbres boscosas y sus paisajes alucinantes.

El primero que aparece, curiosamente, es el Escondido, con sus bosques de coihues como marco de las aguas verdes. Más adelante, unidos por un arroyo y separados por un itsmo, asoman el Villarino y el Falkner. Aunque los dos tienen campings, el preferido por los mochileros es aquel que lleva el nombre del cura inglés que recorrió la zona en el siglo XVIII y la describió con precisión de geólogo y verba de historiador. Y, antes de llegar al destino final, el Machónico anticipa la llegada con sus azules intensos.

Cuando el odómetro está por marcar los 100 kilómetros recorridos, se abre un cierre épico. Pura bajada por la Ruta 40 en entrada triunfal a San Martín de los Andes, con el Lacar explotando de tonos, gente y barquitos. Después de días tremendos, solitarios e inolvidables, la civilización se arrima a un palmo de distancia. Un extraño ruido brota de la mochila: es el celular que acaba de recuperar señal. El pedaleante no tiene claro si está recuperando su humanidad, o si en verdad será despojada nuevamente de ella en las comodidades de la vida doméstica.

Fuente: pagina12

Fechas curiosas del calendario


30 de Febrero? Fechas curiosas del calendario

Calendario sueco de 1712



Febrero tiene 28 ó 29 días. Sin embargo, tres veces a lo largo de la historia, y sólo en determinados países, ha habido un 30 de febrero.

Suecia seguía el calendario juliano, pero iba a adoptar paulatinamente el calendario gregoriano (el que usamos nosotros hoy en día). Para ello, a partir de 1700 iba a omitir un día cada año, para llegar finalmente al calendario gregoriano en 1710. Así, se quitó un día en 1700, pero no se hizo ninguna reducción más, con lo que el llamado calendario sueco se adelantaba por un día al calendario juliano, pero aún tenía diez días de retraso con respecto al gregoriano. La confusión tocó a su fin cuando, en 1712, hubo dos días bisiestos, con lo que ese año tuvo un 30 de febrero. Ese día corresponde al 29 de febrero del calendario juliano y al 11 de marzo del gregoriano. Al final, Suecia adoptó el calendario gregoriano en 1753.

En 1929, la Unión Soviética introdujo un calendario revolucionario en que cada mes tenía 30 días y los cinco o seis días restantes eran fiestas que no pertenecían a ningún mes. En 1930 y 1931, hubo un 30 de febrero en la URSS, pero en 1932 los meses volvieron a ser los de antes.

31 de Febrero

El 31 de febrero, es usada así mismo para propósitos de ejemplo, dejando en claro en el contexto de que la información presentada es ficticia y no son datos reales. El 30 de febrero es a veces usado de la misma manera.

fuente: taringa

sábado, 27 de febrero de 2016

Fundación Julio Palacios en Reunión convocada por Copade

El pasado viernes 27 de febrero del 2016 en Instalaciones del Copade - CAM

8 de marzo se conmemora el Día de la Mujer




El 8 de marzo se conmemora el Día de la Mujer. Ese día se reafirma “la plena participación, en condiciones de igualdad, de la mujer en la vida política, civil, económica, social y cultural”.

A principios del siglo XX, algunas militantes por los derechos de la mujer en Estados Unidos conmemoraban el Día de la Mujer el último domingo de febrero. En la Segunda Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas, celebrada en Copenhague en agosto de 1910, las delegadas norteamericanas Lena Morrow Lews y May Wood presentaron la moción de celebrar en todo el mundo el Día Internacional de la Mujer. La propuesta fue aprobada, pero durante algunos años el Día de la Mujer se conmemoraría en varios países en diferentes fechas.

El incendio ocurrido en la fábrica textil Compañía de Blusas el Triángulo en Estados Unidos el 25 de marzo de 1911 reavivó los reclamos de las trabajadoras que venían denunciando las precarias condiciones laborales a las que eran sometidas. La tragedia ocurrió cuando se desató un incendio en la fábrica causando la muerte de 146 trabajadores, en su mayoría mujeres.

Recién en 1914, las mujeres del mundo lanzaron un llamado de fraternidad universal y fijaron el 8 de marzo como fecha universal dedicada a la mujer luchadora.

A continuación transcribimos un fragmento del libro Mujeres tenían que ser, de Felipe Pigna, donde se relatan aquellos episodios.


Fuente: Felipe Pigna, Mujeres tenían que ser. Historia de nuestras desobedientes, incorrectas, rebeldes y luchadoras. Desde los orígenes hasta 1930, Buenos Aires, Planeta, 2011, págs. 451-453.


Se sigue hablando vagamente, sin muchas precisiones y con muchas contradicciones, del incendio intencional de una fábrica textil tomada por sus trabajadoras en huelga, un 8 de marzo de 1857 como el origen del día internacional de la mujer.

Así dicho, pareciera que “la principal democracia del mundo”, tan afecta a las autocríticas cuando éstas ya no implican ningún cuestionamiento serio al sistema sino más bien una ratificación de su mentada “libertad de expresión”, reconociendo sus males, les hubiese entonces concedido un día en el calendario a las mujeres luchadoras. Pero puede muy bien imaginar el lector que la cosa no fue así.

Aquella tragedia que enlutó a la familia obrera de los Estados Unidos no ocurrió en aquella fecha de mediados del siglo XIX. El incendio de la fábrica textil Compañía de Blusas el Triángulo, propiedad de Max Blanck e Isaías Harris, se produjo el 25 de marzo de 1911 y comenzó en el octavo piso del edificio dejando un saldo de 146 muertos; la mayoría eran mujeres.

Muchas de las trabajadoras muertas venían participando de la lucha por sus derechos y habían encabezado la huelga del invierno de 1909, que se extendió a 20.000 compañeras afiliadas al International Ladies Garment Workers (Sindicato internacional femenino de Trabajadores de la Confección)

Las obreras les reclamaban a sus patrones mejoras salariales, reducción de la jornada laboral a ocho horas, descanso dominical y el fin de la explotación de los niños; y al gobierno federal, el control de las condiciones de higiene y seguridad. Denunciaban la inexistencia de salidas de emergencia y de elementos para combatir incendios, muy frecuentes en el rubro textil.

El movimiento logró la firma de convenios favorables a las trabajadoras en 300 de las 500 fábricas textiles de Nueva York, pero el gobierno desoyó todos los reclamos dejando obrar a “las sabias leyes del mercado”. Las condiciones laborales en aquellos establecimientos fueron descriptas por una obrera de la siguiente manera: “¡En esos agujeros malsanos, todos nosotros, hombres, mujeres y jóvenes ¡trabajábamos entre setenta y ochenta horas semanales, incluidos los sábados y domingos! El sábado a la tarde colgaban un cartel que decía: ‘Si no venís el domingo, no hace falta que vengas el lunes’. Los sueños infantiles de un día de fiesta se hicieron añicos. Nosotros llorábamos porque, después de todo, éramos sólo unos niños”. 1 Sobre el mismo tema el poeta Edwin Markham escribió: “En habitaciones sin ventilación, las madres y los padres cosen día y noche y a los niños que están jugando, les llaman para trabajar junto a sus padres. ¿No es cruel una civilización que permite que se agoten estos pequeños corazones y se aplasten los hombros bajo la responsabilidad de los adultos, mientras en los bonitos bulevares de esa misma ciudad, una dama luce un perro engalanado y lo mima en su regazo de terciopelo?”. 2
El incendio del la fábrica del Triángulo no pasó inadvertido, y la marcha convocada en recuerdo de las víctimas y como denuncia de la empresa que no ofrecía a sus trabajadores las mínimas condiciones de seguridad e higiene, reunió en Broadway a más de 100.000 personas. En el acto de homenaje a las trabajadoras realizado el 2 de abril en el Metropolitan Opera habló la activa militante socialista Rose Schneiderman y dijo: "La antigua Inquisición tuvo su bastidor y sus tornillos y sus instrumentos de tortura con los dientes de hierro. Sabemos cuáles son estas cosas hoy, el dientes de hierro son nuestras necesidades, los tornillos son los de alta potencia de la maquinaria en la que tenemos que trabajar". Hoy sabemos cuáles son estas cosas, el dientes de hierro son nuestras necesidades, los tornillos son los de alta potencia de la maquinaria en la que tenemos que trabajar y el potro de tormento está aquí en las estructuras que son trampas en los incendios, que nos destruirán al minuto en que ardan”.Recordando a las mujeres de Salem que fueron quemadas vivas acusadas de brujería por oponerse al corrupto y supersticioso poder de su tiempo, señaló: "Esta no es la primera vez que las niñas han sido quemadas vivas en esta sociedad". Y volvió a levantar su dedo acusador: "Cada semana me entero de de la prematura muerte de un hermano trabajador. Cada año miles de nosotros somos mutilados. Mientras que nuestras vidas no valen nada la propiedad privada es sagrada. Hay tantos de nosotros para un trabajo que poco importa si son 146 los que caen quemados hasta la muerte". 3

Rose era de una de aquellas militantes socialistas de los Estados Unidos que venían conmemorando el Women’s Day el último domingo de febrero desde 1909 para promover el derecho de las mujeres a votar. Al año siguiente en la II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas, celebrada en Copenhague los días 26 y 27 de agosto de 1910, las delegadas norteamericanas Lena Morrow Lewis y May Wood Simons, transmitieron su experiencia a sus compañeras y presentaron la moción de celebrar en todo el mundo el “Día Internacional de la Mujer”. La propuesta, apoyada por la representante alemana Clara Zetkin, fue aprobada. En los años sucesivos los distintos países conmemoraron la fecha en diferentes días hasta que en 1914, en vísperas de la Primera Guerra Mundial, las mujeres del mundo lanzaron un llamado a la fraternidad universal, alertaron sobre los desastres de la guerra “intercapitalista en la que el pueblo pondrá los muertos para que los mismos de siempre se enriquezcan aun más”; y fijaron el 8 de marzo como fecha universal dedicada a la mujer luchadora. Tres años más tarde las mujeres encendían un 8 de marzo de 1917 la chispa que encendería la Revolución Rusa. Ese día miles de mujeres encabezaron motines de protesta contra el hambre y la miseria provocados por el decadente régimen zarista.

A partir del triunfo de los bolcheviques y de la extensión del bloque de los países socialistas, en recuerdo de aquellas mujeres pioneras, la fecha 8 de marzo se instaló detrás de la cortina de hierro como el “Día de la mujer comunista”.
Referencias:
1 En Howard Zynn, La otra historia de los Estados Unidos, Madrid, Siglo Veintiuno, 1999.
Fuente:El historiador

miércoles, 24 de febrero de 2016

22 de febrero dia de la antartida argentina

CIUDADANOS 22/02/2016 14:50
Hoy se celebra el Día de la Antártida Argentina



El 22 de febrero se conmemora el Día de la Antártida Argentina, para recordar la primera vez que se hizo efectiva la presencia humana en el sector antártico reclamado por Argentina según el Tratado Antártico. Hoy se cumplen 112 años de permanencia ininterrumpida de la Argentina en la Antártida. Las imágenes fueron publicadas en la cuenta oficial de YouTube de la Casa Rosada.

lavoz.com.ar/node/1054401

fuente: Lavozvideos

Reactivan la propuesta de unir Neuquén y Chile con vuelos directos02 FEBRERO 2016


El gobierno neuquino tuvo contactos con Aerolíneas Argentinas y LAN.TURISMO

El gobierno provincial está trabajando con las actuales operadoras áreas –Aerolíneas Argentinas y LAN- para vincular a Neuquén con Chapelco, Loncopué, Chos Malal, San Carlos de Bariloche y Temuco, en la República de Chile. Esta iniciativa con el vecino país fue analizada en otras oportunidades, pero no se concretó.

El gobierno provincial realiza gestiones para que se abran nuevas rutas aéreas que conecten a la ciudad de Neuquén con ciudades del interior, de provincias vecinas y con la República de Chile. Las gestiones se realizan en el marco de las líneas propuestas en el plan de aeronavegación del Plan Turístico Provincial.

El ministro de Producción y Turismo, José Brillo, informó que se mantuvieron reuniones con autoridades de las empresas Aerolíneas Argentinas y LAN. Allí se presentaron las necesidades y oportunidades de desarrollo en materia turística.

La información la brindó durante las jornadas de cierre de la 74º Expo Rural, en Junín de los Andes. Indicó que a Aerolíneas Argentinas se le solicitó “más vuelos a San Martín de los Andes y que también haya un puente aéreo entre Neuquén y Chapelco”.

Brillo añadió que “mucha gente llega a la capital provincial debe alquilar un auto o seguir su viaje en colectivo, perdiendo la ventaja de haber llegado en un vuelo de menos de dos horas desde Buenos Aires”. “También -agregó- le hemos pedido a la empresa LAN que realice viajes hacia San Martín de los Andes durante una reunión que mantuvimos recientemente”.

En este encuentro también se le solicitó a la compañía la apertura de una ruta entre la ciudad de Neuquén y Temuco, en la República de Chile. “Hay cosas muy simples que tienen que ver con el turismo, como las rutas y los aeropuertos o la facilitación de trámites en las fronteras. Hoy es común tener una demora de dos o tres horas para ingresar desde Chile a Argentina, y estos temas también los hemos hablado con el ministro de Turismo de la Nación Gustavo Santos junto al gobernador, Omar Gutiérrez”, reveló Brillo.

Para ejemplificar esta situación, Brillo detalló que “nosotros podemos tener atributos turísticos muy buenos como puede ser la Ruta de los Siete Lagos (ruta nacional Nº 40) que fue reconocida a nivel internacional New York Time; o podemos tener 8 mil turistas esquiando; o podemos tener 1.200 turistas en un centro de convenciones en San Martín de los Andes pero si no tenemos vuelos, aeropuertos y rutas para llevar, todo esto es muy difícil de llevar adelante”.

El ministro explicitó se busca “recibir mucha gente en la zona de la cordillera y poner en relieve otros corredores como la Ruta del Pehuén, que incluye a Caviahue-Copahue, Aluminé, Villa Pehuenia y Moquehue, que seguramente tendrá el carácter trascendental que hoy tiene la Ruta de los Siete Lagos”.

Cabe recordar que dentro del Plan Turístico Provincial una de las metas es gestionar puentes aéreos desde Neuquén hacia Chapelco, Loncopué, Chos Malal y San Carlos de Bariloche, coordinando con operadores, agencias de viajes y compañías aéreas. Además, se buscará agilizar los ingresos y egresos desde Chile hacia lugares zonas turísticas.

fuente: Angostura digital